Automatización de procesos para empresas
Eliminamos el trabajo administrativo que se repite cada semana y que hoy hace una persona a mano porque dos programas no se hablan entre sí.
Automatizar un proceso concreto en udae parte de 2.000 € y se entrega en un plazo de tres a cinco semanas. Trabajamos sobre las herramientas que la empresa ya paga, sin obligar a cambiar de proveedor, y entregamos el flujo documentado y con las credenciales en cuentas del cliente.
Qué incluye el trabajo
Medición de partida
Cuánto tiempo consume hoy el proceso, con qué frecuencia y con qué margen de error. Sin esa cifra no se puede demostrar después que la mejora ha ocurrido.
Depuración antes de construir
Revisamos por qué existe cada paso. Los que sobran se eliminan, que sale gratis, en lugar de automatizarlos y congelarlos.
Construcción y control de errores
Reintentos cuando un sistema no responde, registro de lo ocurrido y aviso a una persona concreta cuando algo se queda atascado.
Documentación y traspaso
Qué hace cada pieza, qué pasa si falla y a quién avisa. El sistema queda mantenible por otro equipo técnico.
¿Cuándo encaja?
Cuando hay una tarea que se repite muchas veces por semana, aunque dure pocos minutos cada vez. La frecuencia devuelve mucho más que la duración: una tarea de cuatro minutos que ocurre ochenta veces por semana rinde más que una de dos horas que ocurre una vez al mes.
¿Cuándo no lo hacemos?
Cuando el proceso nunca se ha revisado y el problema es de organización, no de tecnología, porque automatizar una decisión mal tomada solo acelera el error. Tampoco cuando no hay nadie dentro que vaya a hacerse cargo del sistema entregado.
Cuánto cuesta
Entre 2.000 y 6.000 € para un proceso, con alcance cerrado por hitos y nunca por bolsa de horas. El precio lo mueven la calidad de las APIs de tus herramientas, el número de excepciones del proceso y el estado de los datos de partida.
Los rangos de todos los servicios están publicados en la página de precios.
¿Con qué herramientas automatizáis?
Con las que mejor resuelvan cada caso. Somos agnósticos de fabricante y no cobramos comisión de ninguno, así que la elección se hace por el problema y no por el catálogo. Cuando la herramienta que ya pagas cubre el fondo del asunto, la usamos.
¿Hay que cambiar de software?
Casi nunca. Nuestra posición por defecto es integrar lo que la empresa ya tiene, porque conectar cuesta una fracción de sustituir y no obliga a reentrenar al equipo.
¿Qué pasa si dejamos de trabajar juntos?
El sistema sigue funcionando. El código, los flujos y las credenciales están en cuentas de la empresa desde el primer día, con documentación suficiente para que otro equipo lo mantenga.